EXCELENTE EXPOSICIÓN DEL MISIONERO HANS MYHULOTS A CIENTOS DE ALUMNOS, EN EL CEDAR



El misionero de origen alemán, Hans Myhulots, ofreció esta mañana una charla motivacional a cientos de estudiantes de educación preparatoria y otros que están en carrera, sobre su amor a Dios, a la vida y al prójimo, poniendo como ejemplo su adicción a las drogas, que le costó haber perdido las dos piernas, pero que le abrió un horizonte nuevo, lo que le ha permitido trabajar con gente de escasos recursos y viciosos en Sudamérica desde hace casi 20 años.

El evento, organizado por autoridades de la UNID, tiene como título “Reviéntate…pero no en pedazos”, el director Rafael Balam, tuvo como invitados a directores de diferentes escuelas que llegaron con cientos de alumnos, también al director del INJUCAM, al director del INDECAM, Jorge Carlos Hurtado Montero, entre otros, quienes escucharon durante casi dos horas a este misionero, que se ganó el corazón de los estudiantes, quienes lo despidieron entre aplausos.

El tema: “Quise volar y perdí el suelo”, variado desde el principio, habla sobre su experiencia en la vida como consumidor activo de todo tipo de drogas, empezando por la marihuana, cocaína y heroína, en Francia, lugar donde vivió toda su infancia, juventud y hasta el día del suceso que le costó la amputación de sus piernas y que a la postre le cambiaría la vida para siempre al convertirse en un misionero que convive con gente de todo tipo de extracto social.

Ante estudiantes de la UNID, CECYTEC, UAC, IC, los talentos del CEDAR, del Centro de Menores Infractores de Kila, Lerma, entre otros planteles, abordó otros temas, como “”Familia con valores, hijos sin adicciones”, y finalmente mandó mensaje claro a los jóvenes: “Díganle si a la vida, no a las drogas”, pues durante su interacción con ellos siempre tuvo como lemas frases como “Quién soy”, “qué anhelo y qué estoy dispuesto a dar o a hacer por otros”, todo esto mientras hablaba sobre cómo fue capaz de destruir su vida al iniciarse en el mundo de las drogas a partir de los nueve años y nueve años después, en medio de tremenda guarapeta sintió que Dios le hablaba: “en mi inconsciencia ví a Dios que me regalaba un par de alas, por lo que decidí aventarme desde un tercer piso donde estábamos en una fiesta; caí parado, mis piernas se hicieron a un lado totalmente destrozadas, perdí también la cadera, por lo que tengo una prótesis completa de mi cintura para abajo”.

Explica que durante un mes estuvo en coma, cuando despertó lo primero que vio fue a su madre, a quien le pidió le rascara un dedo del pie derecho, pero ésta le dijo que cual dedo si no tenía ni siquiera las piernas: “fue una cosa terrible, imagínense quitarte una parte de tu cuerpo, no lo podía aceptar, de hecho intenté suicidarme once veces, las mismas veces que mis familiares lo evitaron, por lo que poco a poco me fui acercando a la palabra de Dios y decidí volverme misionero, porque esto es para agradecerle al Todopoderoso el haberme salvado de tres cosas, primero de las drogas, después de la cárcel, donde estuve en innumerables ocasiones y finalmente, de la muerte”, añadió.

Una interacción con los jóvenes y maestros que fue capaz de llevarlos de las risas y carcajadas a un gesto de asombro, melancolía y tristeza, pues supo manejar los instantes en que la gente se reía de sus aventuras, pero cuando más lo hacían, de repente los detenía al recordarles: “ustedes me ven así, tranquilo platicando, echando cotorreo, sin embargo, mi vida no es nada fácil, pues el hecho de no tener dos piernas me cuesta mucho trabajo aceptarlo hasta hoy día, y menos cuando mucha gente me mira con lástima, sin embargo hay una fuerza que todo lo supera, el amor a Dios y mi principal motor en mi vida, mi hija, quien todos los días me despierta con un beso en la mejilla y prodiga arrumacos, eso es todo lo que me hace vivir y servir a Dios”.

Hanns Myhulots, viaja por Latinoamérica ayudando a gente de escasos recursos como misionero, sobre todo a drogadictos en El Salvador y Guatemala, que es donde tiene su centro de operaciones, pero a invitación de autoridades mexicanas ha estado en Puebla, Jalisco, además de Campeche, donde afirma que la situación de los niños de calle salvadoreños y guatemaltecos es realmente terrible; “ahí la vida es cruel con todos, pues la drogadicción es capaz de arrancarle a una madre a su hijo y viceversa, yo he vivido situaciones terribles, como el que un chico al que apodábamos el Chino, la primera vez que le ví y  hablé de Dios, me dijo: “no creo en Dios, porque dónde estaba él cuando me metí a la drogadicción, dónde estaba cuando mataron a mis padres, dónde estaba cuando violaron a mi hermana y a mi también, dónde estaba cuando me contagiaron de SIDA, eso me marcó tanto que incluso me hizo dudar de nuestro Señor”.

Pero afirma que poco a poco fue retomando la calma, hasta que un sanador cubano lo ayudó y buscó de nuevo a su amigo el Chino, a quien poco a poco lo ayudó a entrar a la iglesia, a pedir gracias a Dios por cada alimento, por amanecer vivo todos los días, sin embargo la enfermedad estaba muy avanzada, lo trasladaron a Guatemala, donde estuvo internado hasta que un médico le habló hasta El Salvador para que fuera a visitar al Chino, pues solamente por él pedía.

“Me resistí a ir, todo mundo me lo pidió pero nadie me pudo convencer, hasta que de nuevo Dios nuestro señor me habló al oído, rápidamente fui a visitarlo, el muchacho estaba en las últimas, era hueso y pellejo, cuando lo tomé entre mis brazos solamente atinó a decir: “Hans, uno más para Jesús” y murió en mis brazos, por eso ahora la misión que encabezo se llama precisamente así, como su última frase”.

Después de compartir sus experiencias, tuvo una sesión de preguntas y respuestas con los cientos de alumnos que llenaron las gradas y la cancha del domo II del CEDAR, a quienes aprovechó para invitarlos: “jóvenes, si están fumando mariguana o alguna otra droga, déjenla, mírenme, no quieran ser como yo, porque la droga solamente te lleva a tres lados y a ellos nadie quiere ir, a la cárcel, al abandono familiar y a la muerte, yo ya estuve en las dos primeras y es lo más horrible, así que mejor díganle no a las drogas y sí a la vida”.

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